miércoles, 24 de diciembre de 2008

Esta es la primera de una serie de Historias que hoy empiezó a escribir.

Me levante dejando su cuerpo ensangrentado tirado en el piso, mis puños dolian y mi cuerpo tambien habia tomado la paliza mas grande de mi vida pero aun seguia vivo y mi hermano no.

Recuerdo todavia esa noche, que empezo por ser una tarde en la que al fin lo habia confrontado, siendo el mi hermano mayor yo lo veia de mas joven como a un padre, pero no mas desde hace ya algunos años, el me habia traicianado a mi, a la familia y a el mismo. Fui a hablar con el y discutimos, yo siempre he sido violento pero esta vez fue el quien comenzo la confrontacion dandome una bofetada que yo respondí con un -no te atrevas Daniel- el rió y lanzo junto con una carcajada su copa a mi cara, el no acostumbraba a beber pero desde que dejó a su mujer por aquella aprendiz que conoció en su despacho, habia cambiado tanto. Le tome las muñecas y le dije -calma hermano que no quiero hacer algo de lo que se, me voy a arrepentir- el me escupió en la cara y fue ahí, fue entonces que explote, lo tome del cuello y golpee su cabeza contra la mesa, me puse de pie, el tomo el cenicero de su escritorio y lo golpeo en mi frente, sangré y retrocedí, el aunque mas viejo que yo seguía siendo fuerte y aunque no fisicamente, yo le temía por que habia sido el quien me habia practimamente criado.

Ví su cara ensangrentada, su mirada perdida y senti vergüenza, pero al sentir el primer golpe en mis costillas, recordé como me habia traicionado y robado de mis bienes de tan vil manera junto con mis demas hermanos, aún asi no pude responder a la agresión y quedé de brazos abiertos como quien espera recibir un abrazo, para solo recibir golpes bien plantados seguidos de pequeñas aberturas en mi cara.

Debí haber recibido una docena de puños en la cabeza no muy bien colocados puesto que aun seguia conciente aunque es verdad que me encontraba ya en el piso. Fue cuando pateó mis costillas cuando por fin respondi, golpee su entrepierna y me puse torpemente de pie, lo tome de los hombros y con mi rodilla le golpeé unas tres veces en la cara, lo empuje a la pared y pegué varios cabezasos, mientras repetía no se si en mi cabeza o un voz alta -¿por qué? ¿por qué?-. El respondió con una patada a mis rodillas lo que me hizo tambalear y retroceder, tomo el bastón del abuelo que conservaba el como relíquia, y me golpeo repetidas veces, fuerte pero torpemente, tanto que logré tomarle la muñeca izquierda con mi mano derecha y con un movimiento de mis años de estudiante, torcí su brazo y golpeando con mi antebrazo su codo, lo disloque, lo hice unas tres veces, aunque se ahora que desde la primera este estaba roto, le tome de la garganta y lo derribé, ya en el suelo, trató de levantarse, aunque si exito, yo no paraba de golpearle el pecho con la planta de mi pie derecho, como pudó me llamó "cobarde" a lo que respondí deteniendome -¡Pendejo siempre, pero cobarde nunca!-. Una vez más se pusó de pie, pero de una patada en el pecho lo derribé, intenté pegarsela en la cara mas no soy tan flexible ahora que como lo era de joven, cai sobre el, y a puños le molí la cara, hundí despues mis pulgares en sus ojos hasta que estos sangrarón y dejó de moverse, pero creó que fue cuando lo golpeé en la garganta que lo maté...


continuará.

2 comentarios:

Juan Manuel Ramírez Velasco dijo...

Va bien, muy bien. Es un buen principio para una historia compleja.

Seguiré pendiente brox.

gemma dijo...

amor, creeme que cuando lo estaba leyendo sentí coraje, eres muy buen escritor por eso, porque haces sentir a tus lectores las emociones que se te antojan.

espero sigas escribiendo, mas cosas muy pronto
te ama
tu princesa poesia