domingo, 15 de junio de 2008

a continuación pongo un cuento que acabo de escribir. No tiene titulo.

Dejaba su casa, la estructura que durante unos 8 años llamó hogar, armado con un cuchillo cuya navaja afilaba en las incontables noches de insomnio.

Veía por ultima vez los primeros rayos de luz que anunciaban la llegada del alba, abrochaba fuertemente sus tenis, los últimos que estrenaría, se despedía con una mirada de desprecio de todo lo que dejaba atrás, su ausente familia, su entrañado pasado y lo demás lo olvidó en ese momento.

El, corrió hasta que sus pulmones ya algo dañados por el humo de tantos y más cigarrillos no dieron para más, se detuvo y miró la casa abandonada, aquella que como su vida algún día fue majestuosa, joven y sin manchas. Ahora solo estaba ahí, descomponiéndose y desperdiciando el espacio en que se asentaba. Tomo un poco de aire y corrió más, después caminó, el sol ya había hecho su aparición lo miró fijamente hasta que comenzó a ver las manchas que te deja el padre sol cuando lo desafías con la mirada.

Se acerco al río, camino por sus sucias aguas y se sentó a pensar un rato sobre una piedra como tantas veces antes lo había hecho, no recordaba cuando fue la primera pero hoy se prometía que bien sería la última.

No tenía miedo, por primera vez en su vida, experimentaba aquella extraña paz y serenidad de la que tanto había escuchado hablar, sintió el aroma de agua, escuchaba lo breves susurros que las rocas del río compartían con sus aguas y sonrió.

Recordando momentos de su infancia dejo caer una lagrima que se convertiría en parte del caudal de ese triste y gris río. Siguió la ruta de su auto designado destino, pero esta vez de una manera un tanto pausada, decidió prestar atención a la cadencia de sus pasos, escuchó su corazón y aunque no decía nada, disfrutó como cuando de niño tomaba furtivamente el estetoscopio de su padre y pasaba algunos minutos solitarios tratando de entender que era esa víscera que con ritmo golpeaba en el centro de su pecho.

Cuando por fin alcanzo el final de su camino, y se encontró en el centro del puente. Respiró y se dijó a si mismo –Después de esto no hay vuelta atrás-, para su sorpresa, por su mente no pasaban mil recuerdos, ni sentimientos de culpa, ni pensaba en las consecuencias del egoísta acto que estaba a punto de concretar.

No había escrito una carta de despedida, ni explicó a nadie las razones y como acostumbraba desde siempre a nadie dijo “adiós”...

Se sentó en el barandal observo de su lado derecho la vía del tren, el cerro seccionado y un camino sin terminar, del lado izquierdo los escalones por los que subió y por donde caminaba un pareja de turistas. De frente sintió que el aire fresco golpeaba suavemente su cara y sonrió...

Tomó con la mano derecha el viejo cuchillo, comprobó su filo con la manga de su playera roja, y pronunció la única palabra que le venía a la mente -Gracias- se inclinó al frente sosteniéndose ligeramente con la mano izquierda y de tajo, oprimiendo fuerte y certeramente la afilada hoja contra su garganta, la cortó y mientras la sangre se derramaba se dejo caer…

4 comentarios:

Fanii dijo...

woooo!,, muuy bueen cuento, es un cuento breve pero dejas muuy bien planteados todoos los sentimientos q ideas q quieres transimitir, tambieeen muy bien redactado, es un cuento muy triste, esta excelentee!,,

Diego Ocampo dijo...

shiiale... broo.. nose porq... pero de vdd en tus redacciones siempre te veo reflejado.. de vdd.. q tu scrito siempre hac q te vea como el protagonista.. y mas alla siempre te veo identificado con el cuento.. claro q se q tu jamas harias algo asi.. pero.. esta cabron.. el cuento esta chido.. y a mi me gusta q almenos en mi generes ese sentimiento.. de situacion.. nose.. como escribrlo.. ps te dejo esta mui chidoooo vas por buen camino
:)

Juan Manuel Ramírez Velasco dijo...

Igual que Diego, ni lo pude disfrutar... Eres tú el protagonista, y aunque siempre es interesante -y llama la atención- una historia suicida -por el morbo, causado por la idea del terror que a todos atrapa-, cuando sabes que esos sentimientos son de alguna manera reales en el autor, preocupan.

Espero equivocarme. El suicidio es una mierda.

Saludos bro, desde el DeFectuoso.

gemma dijo...

amor, debo decir que tu cuento es una narración extraordinaria, como cuando tomas un líquido amargo y no sientes en que momento pasó por tu garganta, pero si sientes el adormecedor impacto en la lengua, entre los dientes, en las encias, hasta en el cuello, yo tu cuento lo sentí enterrarse muy dentro de mi alma, no se si me dio miedo, tal vez un poco, aunque se que los escritores solo juegan con la realidad, y eso es lo mas lindo y libertador de la poesia, de la que encuentro en tu cuento mi niño, poder ser libre de escribir lo que quieras y que intente yo entenderlo un poco,
pues amor, felicidades por tener la habilidad que muchos escritores envidiarian si la conocieran, por ser libre en tu expresión y por compartir con tus lectores detalles como este, y por compartir conmigo tus pensamientos.
bueno ya escribi mucho, te amo
atte: tu princesa poesia, que dia a dia tambien es creación y obra tuya, mi autor, mi hombre, te amo...